Statement

Statement

Desde que tengo uso de razón, el cine se convirtió en la única forma que tengo de entender el mundo. No recuerdo mi vida sin él. Es el lugar donde entiendo quién soy y la herramienta que utilizo para cuestionar la realidad.  

Quiero ser director porque es donde puedo ser realmente yo.  

Quiero ser director porque es donde puedo ser realmente yo.  

No el cine que explica, sino el cine que despierta. 

No el cine que explica, sino el cine que despierta. 

Un lugar donde la realidad se transforma, donde entiendes un poco más quién eres, y donde esa realidad se vuelve más verdad que nunca. 

Desde muy pequeño, entrar en una sala de cine me ha parecido algo casi irreal: durante un momento, el mundo deja de funcionar como lo conocemos y empieza a obedecer otras reglas. Y lo extraño es que, aun así, todo se siente verdadero, palpable. Esa contradicción me acompaña desde entonces: la realidad puede cambiar sin dejar de ser real. No es solo un lugar donde veo historias, es un espacio donde el mundo se reorganiza y, por un instante, todo encaja.

Cuando era pequeño, me fascinaba asustar a mi hermana. Le contaba historias de terror inventadas, y lo que más me generaba atención no era la historia en sí, sino lo que la historia le hacía sentir, su reacción: su cara, su respiración, el momento exacto en el que aparecía el miedo. A través de ella entendí algo que sigo persiguiendo hoy: que una historia no existe realmente hasta que alguien la siente.

Algo que viví entonces de forma intuitiva, ese juego entre imaginación y reacción, ya estaba conectado con la misma idea que más tarde asociaría al cine: la posibilidad de entrar en un mundo con sus propias reglas, pero que solo cobra vida cuando alguien la ve y la siente.

Y es que esta emoción va muy ligada al miedo que llevo dentro. Siempre he sido una persona un poco tímida, que ha crecido viendo el mundo real desde fuera ya que de pequeño tenía asma severa, lo que me obligaba a observar más que participar, a quedarme en silencio mientras otros vivían la experiencia de afuera. Con el tiempo entendí que esa sensación de estar al margen no era solo una limitación, sino también una forma distinta de mirar el mundo, una distancia que, lejos de desconectarme de la realidad, me ha permitido percibirla con más intensidad, como si la vida se observara antes de tocarse.

Ser director es el único lugar donde todas las partes de mí pueden convivir. El lugar donde puedo observar el mundo desde fuera y, al mismo tiempo, sentirlo desde dentro. Donde puedo vivirlo y transformarlo en historias para que otros también lo vivan.

No quiero hacer películas que lo expliquen todo. Quiero hacer películas que se queden contigo sin que sepas exactamente por qué. Películas que te hagan recordar algo que habías olvidado sentir. Que te diviertan, que te emocionen, que te incomoden, que te lleven a otro lugar. Y cuando alguien vea esas películas, me gustaría que saliera de la sala con la sensación de haber estado en un sitio distinto, aunque nunca haya salido realmente de este mundo.

Porque, al final, eso es lo único que he buscado siempre en el cine:

Y es que esta emoción va muy ligada al miedo que llevo dentro. Siempre he sido una persona un poco tímida, que ha crecido viendo el mundo real desde fuera ya que de pequeño tenía asma severa, lo que me obligaba a observar más que participar, a quedarme en silencio mientras otros vivían la experiencia de afuera. Con el tiempo entendí que esa sensación de estar al margen no era solo una limitación, sino también una forma distinta de mirar el mundo, una distancia que, lejos de desconectarme de la realidad, me ha permitido percibirla con más intensidad, como si la vida se observara antes de tocarse.

Ser director es el único lugar donde todas las partes de mí pueden convivir. El lugar donde puedo observar el mundo desde fuera y, al mismo tiempo, sentirlo desde dentro. Donde puedo vivirlo y transformarlo en historias para que otros también lo vivan.

No quiero hacer películas que lo expliquen todo. Quiero hacer películas que se queden contigo sin que sepas exactamente por qué. Películas que te hagan recordar algo que habías olvidado sentir. Que te diviertan, que te emocionen, que te incomoden, que te lleven a otro lugar. Y cuando alguien vea esas películas, me gustaría que saliera de la sala con la sensación de haber estado en un sitio distinto, aunque nunca haya salido realmente de este mundo.

Porque, al final, eso es lo único que he buscado siempre en el cine:

Porque el cine es la única forma que tengo de dar forma a lo que, de otro modo, se quedaría dentro de mí sin existir fuera. Mis recuerdos, mis miedos, la forma que tengo de entender el mundo… todo eso solo encuentra sentido cuando puedo convertirlo en imágenes, sonidos y experiencias compartidas. Vivo y respiro cine, por y para el cine.

No me interesa el cine como un conjunto de géneros o fórmulas, sino como una forma de provocar sensaciones. Me interesa lo que una película hace sentir, y como lo cuenta. Por eso me interesa trabajar con lo fantástico, lo oscuro o lo absurdo, no como etiquetas, sino como herramientas para llegar a emociones más honestas. Me interesa cuando una historia deja de ser solo una historia y se convierte en una experiencia que muchas veces no se puede explicar del todo.

Porque es ahí donde aparecen las emociones más reales: lo que nos atraviesa sin necesidad de ser completamente entendido. Cómo una imagen puede inquietar, cómo un silencio puede tensar el aire, cómo lo cotidiano puede volverse extraño sin cambiar su forma, solo su mirada..

Porque el cine es la única forma que tengo de dar forma a lo que, de otro modo, se quedaría dentro de mí sin existir fuera. Mis recuerdos, mis miedos, la forma que tengo de entender el mundo… todo eso solo encuentra sentido cuando puedo convertirlo en imágenes, sonidos y experiencias compartidas. Vivo y respiro cine, por y para el cine.

No me interesa el cine como un conjunto de géneros o fórmulas, sino como una forma de provocar sensaciones. Me interesa lo que una película hace sentir, y como lo cuenta. Por eso me interesa trabajar con lo fantástico, lo oscuro o lo absurdo, no como etiquetas, sino como herramientas para llegar a emociones más honestas. Me interesa cuando una historia deja de ser solo una historia y se convierte en una experiencia que muchas veces no se puede explicar del todo.

Porque es ahí donde aparecen las emociones más reales: lo que nos atraviesa sin necesidad de ser completamente entendido. Cómo una imagen puede inquietar, cómo un silencio puede tensar el aire, cómo lo cotidiano puede volverse extraño sin cambiar su forma, solo su mirada..

Woman Garden Pose
Woman Garden Pose
Woman Garden Pose
© ANGELO CATANESE
FILM DIRECTOR - 2026
© ANGELO CATANESE
FILM DIRECTOR - 2026
© ANGELO CATANESE
FILM DIRECTOR - 2026